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RUNWAY MOTION · 2026

Tenerife Fashion Beach Costa Adeje celebró su novena edición con una semana dedicada a la moda baño, la formación, la sostenibilidad y el encuentro entre profesionales. La gran pasarela volvió a mirar hacia el Atlántico, aunque esta vez el cielo gris nos dejó sin uno de esos atardeceres que han convertido este escenario en algo difícil de repetir lejos de Tenerife.


Hay pasarelas que podrían celebrarse prácticamente en cualquier lugar. Tenerife Fashion Beach Costa Adeje no es una de ellas. Su ubicación junto al Atlántico forma parte de su identidad y explica buena parte de un proyecto que nació en 2017 con la intención de conectar dos sectores que en Canarias inevitablemente terminan encontrándose: moda y turismo.

Impulsada por el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Adeje, con el patrocinio de Promotur Gobierno de Canarias, la iniciativa ha ido creciendo hasta convertirse en uno de los encuentros especializados en moda baño de las islas.

Nueve ediciones después, quizá la cuestión más interesante ya no sea demostrar que Tenerife puede organizar una pasarela de moda baño. Eso está más que demostrado. El reto empieza a estar en otro lugar: conseguir que toda esa visibilidad se transforme en oportunidades comerciales, crecimiento y continuidad para las firmas participantes.

Porque una buena fotografía puede viajar muy lejos. Una marca necesita llegar todavía más lejos.

Mucho más que una noche de pasarela

Tenerife Fashion Beach no concentró este año toda su propuesta en las horas del desfile. La programación se desarrolló durante varios días y trató de construir alrededor de la pasarela un espacio para la formación, el debate, la búsqueda de nuevos talentos, la sostenibilidad y la comercialización.


El Taller Creativo, desarrollado con Waiola Wear y Pendientera, acercó a los participantes al patronaje de moda baño, el diseño responsable, la sostenibilidad aplicada a la confección y la incorporación de nuevas tecnologías al proceso productivo.

El Foro de la Moda volvió a ofrecer un lugar para conversar sobre el presente y el futuro del sector, mientras que Fresh Face buscó nuevos perfiles interesados en comenzar una trayectoria profesional dentro del modelaje.

También hubo espacio para The Market, concebido como escaparate para complementos, accesorios, artesanía y producto vinculado a la moda. Una parte quizá menos espectacular que una pasarela, pero especialmente necesaria cuando hablamos de pequeñas firmas que necesitan convertir la visibilidad en ventas y clientes.

Plastic Free: sostenibilidad más allá del mensaje

Dentro de la programación apareció nuevamente Plastic Free, una acción vinculada a la retirada de plásticos de un solo uso de las playas y a la concienciación sobre la protección del entorno marino.


Que una pasarela celebrada junto al océano incorpore este tipo de iniciativas resulta coherente. Pero también conviene mantener cierta perspectiva: una acción puntual durante la semana de un evento no convierte por sí sola a la moda en sostenible.

El verdadero desafío comienza después, cuando conceptos como sostenibilidad, trazabilidad, materiales responsables o producción local tienen que abandonar el discurso y entrar realmente en los procesos de diseño, fabricación y comercialización.

El atardecer que esta vez no quiso desfilar

Quienes hemos fotografiado Tenerife Fashion Beach en otras ediciones sabemos que existe un momento que esperamos especialmente.

El sol comienza a caer, el cielo cambia de color, La Gomera aparece dibujada en el horizonte y algún barco de recreo atraviesa inesperadamente el fondo mientras una modelo camina hacia nosotros. Entonces sucede algo que ningún diseñador de escenografía puede fabricar: durante unos segundos, paisaje y moda parecen haberse puesto de acuerdo.

Este año todo estaba preparado para volver a disfrutarlo. Incluso había una diferencia importante respecto a otras ocasiones: las pantallas no ocultaban aquella perspectiva. El escenario respiraba y dejaba que el océano recuperara su lugar detrás de la pasarela.

Pero apareció un invitado que nadie había puesto en el programa.

La amenaza de un frente tropical dejó el cielo completamente gris. El esperado atardecer encendido nunca llegó y La Gomera no pudo regalarnos aquella presencia que en otras ediciones ha convertido el fondo del desfile en una fotografía por sí mismo.

Y, aunque pueda parecer contradictorio, tampoco corría una brisa.

Moda baño y mucho sofoco

Fue una tarde de mucho sofoco. No había un sol castigando directamente al público, pero tampoco una corriente de aire que aliviara el calor y la humedad acumulados junto al mar.


Después de un buen rato junto a la pasarela uno terminaba descubriendo una curiosa paradoja: los más fresquitos eran probablemente los modelos. Ellos, al menos, desfilaban en bañador.

Entre el público tampoco faltaron asistentes que aprovecharon la ocasión para lucir sus propios diseños, convirtiendo por momentos los alrededores y las gradas en una prolongación espontánea de aquello que estaba ocurriendo sobre la pasarela.

Y ese ambiente también es moda. La que sucede fuera del programa, entre encuentros, conversaciones y personas que deciden vestirse para formar parte de la experiencia.

Once firmas frente al Atlántico

La pasarela de diseñadores reunió en esta edición a once firmas procedentes de diferentes programas insulares de moda de Canarias, construyendo una fotografía bastante amplia de las distintas maneras de entender actualmente la moda baño en las islas.

Participaron By Loleiro, WAIOLA, Beadelarosa, Ananas Wear, Machanga by Yess, Lislo, Shamelu, Lava, Macaronesia, Arena Negra Swimwear y The Knot Company Men’s Swimwear.

Tener en una misma pasarela proyectos procedentes de diferentes islas resulta especialmente interesante. Canarias tiene clima, paisaje, turismo y una relación cotidiana con el mar que deberían convertir al archipiélago en un laboratorio natural para desarrollar una industria propia alrededor del baño y la moda resort.

Pero precisamente después de nueve ediciones merece la pena hacerse una pregunta: ¿qué ocurre con esas marcas cuando termina la pasarela?

La repercusión mediática es necesaria. Las fotografías, publicaciones, redes sociales y apariciones en prensa construyen marca y generan visibilidad. Pero el siguiente paso debería poder medirse también en distribución, nuevos clientes, puntos de venta, internacionalización y capacidad para transformar pequeños proyectos creativos en empresas que puedan mantenerse en el tiempo.

Ese posiblemente sea uno de los grandes desafíos de Tenerife Fashion Beach cuando se aproxima a sus diez años de recorrido.

La cobertura fotográfica completa de la pasarela y de las firmas participantes puede consultarse en Tenerife Fashion Beach Costa Adeje 2026 · FashionWeekGallery.

Ermitas Moreira, presente en la memoria de Tenerife Fashion Beach

La edición de 2026 reservó también uno de sus momentos más humanos para recordar a Ermitas Moreira, fallecida en enero de este año y estrechamente vinculada durante décadas a la vida pública de Adeje.

Moreira fue concejala del Ayuntamiento de Adeje y posteriormente consejera del Cabildo de Tenerife. Pero aquella noche el recuerdo iba mucho más allá de los cargos institucionales. Tenerife Fashion Beach quiso reconocer a una mujer que apoyó el proyecto desde sus comienzos y estuvo vinculada a una iniciativa que ahora se acerca a cumplir una década.

Su homenaje introdujo un momento de memoria en una noche construida fundamentalmente alrededor de la imagen. Y quizá por eso tuvo todavía más sentido.

Los eventos también tienen historia y detrás de los escenarios que cada temporada parecen levantarse de nuevo existen personas que estuvieron allí cuando todavía quedaba mucho por construir.

No todo lo importante ocurre bajo los focos.

A las puertas de diez años

Tenerife Fashion Beach Costa Adeje llegará a su próxima edición con una década de recorrido prácticamente a sus espaldas. Es suficiente tiempo para reconocer lo conseguido, pero también para empezar a formular preguntas más ambiciosas.


¿Cuánto han crecido las empresas que han pasado por esta pasarela? ¿Cuántas venden hoy fuera de Canarias? ¿Cuántas han encontrado nuevos clientes o distribuidores gracias al proyecto? ¿Cuánto empleo y actividad económica permanece cuando termina la semana de Tenerife Fashion Beach?

No son preguntas contra el evento. Son precisamente las preguntas que puede empezar a hacerse una plataforma que ya no necesita demostrar que sabe organizar una pasarela.

Un final que supo a poco

Y después de una semana de actividades, encuentros y moda, llegó el final. Quizá demasiado rápido.

Porque si algo se echó en falta en esta edición de Tenerife Fashion Beach fue precisamente un cierre a la altura de todo lo que se había construido durante la semana. Terminó la pasarela, se apagaron los focos y quedó una sensación difícil de evitar: se esperaba algo más.

Quienes hemos vivido otras ediciones recordamos aquella gran fiesta final que conseguía prolongar el encuentro después del último desfile. No era únicamente una celebración. Era también ese momento en el que diseñadores, modelos, fotógrafos, organización, invitados y profesionales podían encontrarse fuera de la tensión de la pasarela, conversar y cerrar varios días de trabajo de una manera mucho más cercana.

También se echó en falta la entrega de premios que había acompañado anteriores ediciones. Más allá del propio galardón, aquellos reconocimientos ayudaban a poner nombres y proyectos en primer plano y aportaban al cierre una sensación de culminación que este año quedó algo diluida.

Puede parecer un detalle menor después de varios días de programación, pero los eventos también se recuerdan por cómo terminan. Y Tenerife Fashion Beach nos había acostumbrado a que su última noche fuera algo más que el momento en el que la última modelo abandona la pasarela.


Este año hubo once firmas, formación, encuentros profesionales, sostenibilidad, nuevos talentos, moda frente al océano y un emotivo recuerdo para Ermitas Moreira. Hubo también mucho calor, un cielo gris que nos robó el esperado atardecer y una pasarela que, acertadamente, volvió a dejar respirar el horizonte.

Pero cuando todo terminó quedó esa sensación de final un poco plof.

Quizá porque Tenerife Fashion Beach está a las puertas de cumplir diez ediciones y, precisamente por conocer lo que este evento ha sido capaz de ofrecer en otros años, uno termina siendo también más exigente con él.

El Atlántico seguía allí. La Gomera, aunque escondida detrás del gris, también. Los barcos continuaban cruzando el horizonte y la pasarela había cumplido su cometido.

Solo faltó esa última celebración capaz de decirnos que Tenerife Fashion Beach había terminado por todo lo alto.

Y esta vez, sencillamente, nos quedamos esperándola.


Galería completa · Tenerife Fashion Beach Costa Adeje 2026

La cobertura fotográfica de esta edición está disponible en FashionWeekGallery, con las imágenes de la pasarela y las firmas participantes.

Ver todas las fotografías de Tenerife Fashion Beach Costa Adeje 2026 →

Las fotografías están disponibles para consulta y uso editorial conforme a las condiciones de licencia de FashionWeekGallery.

Consulta también la información oficial de Tenerife Fashion Beach Costa Adeje.

Texto y fotografía: Martín Esquivel Fotógrafo

Crónicas de Pasarela
www.cronicasdepasarela.es

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