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¿Estamos regalando el trabajo las modelos? Cuando un desfile se convierte en una campaña publicitaria gratuita

¿Estamos regalando el trabajo de las modelos?

Durante años hemos debatido sobre los fotógrafos que entregan imágenes gratuitamente, los maquilladores que trabajan “por visibilidad” o los estilistas que aceptan proyectos sin remuneración. Sin embargo, existe otra práctica que está creciendo silenciosamente y que merece abrir un debate: las modelos que, además de desfilar, generan contenido promocional gratuito para las marcas.



No hablamos de una fotografía espontánea detrás del escenario. Hablamos de reels, vídeos, publicaciones y stories cuidadosamente grabados y difundidos por las propias modelos mostrando las prendas del diseñador, etiquetando la marca y actuando, en la práctica, como una campaña de publicidad.

Y todo ello, sin una contraprestación específica.

Cuando el desfile deja de ser el trabajo contratado

Una modelo es contratada para desfilar. Su trabajo consiste en presentar una colección sobre la pasarela siguiendo unas condiciones previamente acordadas.

Pero cuando, además, se le pide que produzca contenido para redes sociales que terminará beneficiando comercialmente al diseñador, ya no estamos hablando únicamente de un desfile.

Estamos hablando de publicidad.

En cualquier otro sector, una campaña publicitaria tiene un coste. Se contratan modelos, videógrafos, fotógrafos, maquilladores, estilistas, producción y edición.

Sin embargo, en algunos eventos parece haberse normalizado que esa campaña se genere de manera gratuita simplemente porque las modelos ya estaban allí.

El nuevo “trabaja por visibilidad”

Hace unos años la frase era siempre la misma:

“No podemos pagarte, pero te daremos visibilidad.”

Hoy esa misma filosofía parece haber llegado también al contenido digital.

Cada reel publicado por una modelo tiene un valor económico. Llega a miles de personas, posiciona una marca y genera impacto comercial.

Si ese mismo contenido lo realizara una influencer contratada, tendría un presupuesto.

¿Por qué deja de tenerlo cuando lo hace una modelo?

¿Quién sale realmente beneficiado?

La respuesta es sencilla.

  • El diseñador obtiene contenido profesional para sus redes sociales.
  • La organización consigue una mayor difusión del evento.
  • Las publicaciones se multiplican.
  • El algoritmo trabaja a favor de todos.
  • La imagen del desfile alcanza a miles de personas más.
  • Pero surge una pregunta incómoda.

¿Quién remunera ese trabajo adicional?

Porque generar contenido también es trabajo.

¿Se está incentivando esta práctica?

No existen pruebas para afirmar que las organizaciones fomenten deliberadamente este comportamiento.

Sin embargo, es legítimo preguntarse si determinados formatos de evento terminan incentivándolo.

  • Cuanto más contenido publiquen las modelos, mayor será el alcance del desfile.
  • Cuantas más publicaciones existan, mayor será la repercusión mediática.
  • Cuanto mayor sea la repercusión, más atractivo resulta el evento para patrocinadores y futuras marcas participantes.

Es decir, aunque nadie lo exija expresamente, el sistema puede terminar premiando esa dinámica.

Y cuando algo beneficia a todos menos a quien lo produce, quizá sea el momento de reflexionar.

Las agencias internacionales lo tienen claro

En las grandes semanas de la moda es poco habitual encontrar este tipo de campañas improvisadas.

Las agencias controlan cuidadosamente el uso comercial de la imagen de sus modelos.

Si una marca quiere una campaña para redes sociales, normalmente se negocia un contrato independiente.

Porque la imagen de una modelo es un activo profesional.

Y los activos profesionales tienen un valor.




El peligro de normalizar lo gratuito

La industria de la moda lleva años luchando contra una idea muy peligrosa:

Que determinados trabajos creativos pueden obtenerse gratis.

Lo vivieron los fotógrafos.

Lo sufrieron los maquilladores.

Lo padecieron los estilistas.

Y ahora parece que las propias modelos empiezan a asumir como normal una tarea que genera un beneficio económico para terceros sin recibir una compensación específica.

El problema no es una colaboración puntual.

El problema aparece cuando esa colaboración deja de ser una excepción y se convierte en la norma.

Porque cuando el mercado se acostumbra a recibir algo gratis, después resulta muy difícil convencerlo de que debe pagarlo.

Abramos el debate

Quizá ha llegado el momento de que la industria reflexione sobre dónde termina un desfile y dónde empieza una campaña publicitaria.

Las redes sociales han cambiado la forma de comunicar la moda, pero no deberían cambiar el valor del trabajo de quienes hacen posible esa comunicación.

La pregunta queda abierta:

¿Las modelos están colaborando voluntariamente o, sin darse cuenta, están regalando un trabajo que debería formar parte de una campaña remunerada?


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