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Serie especial · La moda española después de la pasarela · Capítulo 5

El verdadero mapa profesional de la moda en España

¿Cuál es la pasarela de moda más importante de España? La pregunta aparece con frecuencia y parece admitir una respuesta sencilla. Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia pueden entrar rápidamente en la conversación dependiendo de quién responda, del sector en el que trabaje y de lo que entienda por importancia.

El problema está precisamente ahí.

Si no definimos primero qué queremos medir, cualquier clasificación puede terminar diciendo más sobre nuestras preferencias que sobre la realidad profesional de la moda española.

Ilustración del mapa profesional de la moda en España y sus principales pasarelas y ferias

Una pasarela puede tener una extraordinaria repercusión mediática y una actividad comercial limitada. Una feria puede pasar prácticamente inadvertida para el público general y reunir durante varios días a empresas y compradores que negocian pedidos importantes. Un acontecimiento especializado puede parecer pequeño comparado con una gran semana de la moda y, sin embargo, ser decisivo para el sector al que representa.

España no tiene una única capital profesional de la moda porque tampoco existe una sola industria de la moda.

Antes de hacer un ranking hay que decidir qué medimos

Podríamos clasificar los principales acontecimientos españoles por número de diseñadores, asistentes, compradores, expositores, periodistas, países representados, impacto mediático o actividad comercial.

Obtendríamos probablemente una clasificación diferente en cada caso.

También podríamos medir algo mucho más difícil: el retorno que obtiene una empresa después de participar.

Ahí aparecerían preguntas menos visibles. ¿Cuántos contactos profesionales se producen? ¿Cuántos terminan en pedidos? ¿Cuántos mercados nuevos se abren? ¿Qué coste tiene participar? ¿Cuánto contenido consigue generar la firma y durante cuánto tiempo puede utilizarlo?

Sin responder a cuestiones como estas, proclamar cuál es la primera, segunda o quinta pasarela española tiene poco valor empresarial.

Barcelona Bridal Fashion Week: especialización e internacionalización

El sector nupcial ofrece uno de los ejemplos más claros de cómo una pasarela puede formar parte de una estructura mucho mayor.

Barcelona Bridal Fashion Week combina la espectacularidad de los desfiles con una dimensión profesional y comercial destinada a conectar marcas, compradores y mercados.

Para el público, la parte más visible son las colecciones sobre la pasarela. Para muchas empresas, sin embargo, el verdadero interés continúa cuando termina el desfile.

Ahí aparecen compradores, distribuidores, reuniones, producto y negociación.

La especialización ayuda. Quien acude profesionalmente sabe qué mercado encontrará y las firmas saben qué tipo de interlocutor buscan.

El desfile produce deseo; la estructura comercial intenta convertir ese deseo en negocio.

FIMI: menos ruido no significa menos importancia

La moda infantil y juvenil tiene necesidades comerciales específicas y FIMI trabaja precisamente sobre ese mercado.

Es un buen ejemplo de por qué medir únicamente la repercusión mediática puede distorsionar nuestra percepción.

Una feria profesional no necesita ocupar durante días los informativos para resultar útil. Su éxito puede estar en reunir a la empresa adecuada con el comprador adecuado.

En ese contexto, un visitante profesional que llega buscando producto puede tener más valor para un expositor que miles de visualizaciones de una publicación en redes sociales.

Esto no significa que comunicación y prensa dejen de ser necesarias. Significa que la notoriedad es una herramienta y no siempre el resultado final.

080 Barcelona Fashion: creatividad y proyección

080 Barcelona Fashion ocupa otra posición dentro del mapa. Su función no puede analizarse únicamente mediante los mismos parámetros de una feria comercial.

La plataforma ha construido una identidad vinculada a la creación, la imagen y la proyección de diseñadores y marcas desde Barcelona.

Su valor está también en la capacidad para generar contenido y situar propuestas dentro de una conversación de moda que trasciende el mercado local.

Compararla directamente con una feria B2B especializada sería injusto para ambas.

Una proporciona principalmente escenario y proyección; la otra puede concentrar compradores y producto. Una empresa deberá saber qué necesita antes de decidir dónde invertir.

SIMOF: cuando especializarse crea un ecosistema

Sevilla ofrece otro caso especialmente interesante.

SIMOF trabaja alrededor de un producto con una identidad extraordinariamente definida: la moda flamenca.

A su alrededor conviven diseñadores, talleres, complementos, modelos, fotógrafos, empresas, clientas y una cultura que proporciona al producto un mercado reconocible.

La especialización, lejos de limitar necesariamente una plataforma, puede fortalecerla.

Cuando una persona acude a un encuentro profesional dedicado a un sector concreto sabe qué va a encontrar. Esa concentración facilita que oferta y demanda hablen el mismo idioma.

Y demuestra que una plataforma no necesita representar toda la moda española para ocupar una posición importante dentro de ella.

MBFWMadrid: la fuerza del gran escaparate

Mercedes-Benz Fashion Week Madrid representa otro modelo.

Su historia, reconocimiento y capacidad de concentración continúan proporcionando un gran escaparate para la moda de autor española. Durante varios días reúne colecciones, profesionales, prensa, invitados y una maquinaria considerable de producción y comunicación.

Como hemos visto en capítulos anteriores, la cuestión no es negar ese valor, sino determinar qué función cumple actualmente y cómo se traduce para las firmas participantes.

Si hablamos de imagen, notoriedad y posicionamiento, una gran pasarela sigue teniendo una enorme capacidad.

Si queremos medir actividad comercial, tendremos que incorporar otros indicadores.

Madrid es Moda: la ciudad como plataforma

Madrid es Moda introduce una lógica diferente. En lugar de concentrar toda la actividad en un único escenario, utiliza la ciudad y permite a las firmas experimentar con presentaciones, espacios comerciales, acciones y formatos diversos.

Su aparición en este mapa demuestra algo importante: incluso dentro de una misma ciudad pueden convivir modelos profesionales distintos.

Una empresa puede buscar la concentración y visibilidad de una gran pasarela o preferir una presentación construida alrededor de su identidad. Algunas pueden incluso utilizar las dos.

Por eso la discusión sobre cuál de ellas es mejor resulta menos interesante que preguntar para qué tipo de firma y para qué objetivo funciona mejor cada una.

España no tiene un solo mercado de moda

La diversidad no termina en estos grandes nombres.

La industria española incluye moda nupcial, infantil, flamenca, baño, autor, complementos, producción textil, artesanía, calzado, confección y empresas que trabajan en escalas completamente diferentes.

Barcelona posee un importante ecosistema ferial y textil. Madrid concentra instituciones, comunicación, empresas y grandes acontecimientos. Andalucía cuenta con sectores especializados de enorme identidad. Comunidad Valenciana mantiene una larga relación con industria, calzado, textil y moda infantil. Galicia representa una realidad empresarial diferente y Canarias combina creación, artesanía, moda de baño y pequeñas estructuras condicionadas además por la insularidad.

Intentar representar todas esas realidades mediante una única pasarela sería imposible.

Pasarela y feria no son lo mismo

Esta diferencia debería parecer evidente y, sin embargo, buena parte de la conversación pública continúa mezclándolas.

La pasarela está diseñada fundamentalmente para mostrar.

La feria profesional está diseñada fundamentalmente para encontrarse y negociar.

Eso no significa que una pasarela no pueda generar negocio ni que una feria carezca de comunicación. Las fronteras son cada vez menos rígidas.

Pero entender cuál es la función principal de cada formato permite evaluar mejor sus resultados.

Cuando una administración, una empresa o un diseñador habla de internacionalización, deberíamos saber si está financiando una presentación, una misión comercial, una feria profesional, una campaña de comunicación o una combinación de todas ellas.

¿Dónde están los compradores?

Esta puede ser la pregunta más sencilla y al mismo tiempo una de las menos formuladas.

Cuando termina un desfile sabemos quién diseñó la colección, quién ocupó determinadas primeras filas y qué imágenes se han publicado. Resulta mucho más difícil conocer quién acudió con capacidad real para comprar producto.

En una feria profesional ese comprador forma parte esencial de la estructura. En una pasarela puede estar presente, pero resultar prácticamente invisible.

Por eso cualquier futura clasificación de los acontecimientos profesionales españoles debería incorporar este indicador.

No solo cuánta gente mira la moda, sino cuánta llega dispuesta a comprarla.

La importancia depende de quién hace la pregunta

Para una firma nupcial que busca distribuidores internacionales, Barcelona puede ofrecer una respuesta. Para una empresa de moda infantil, Valencia puede ofrecer otra. Para un diseñador que necesita posicionamiento editorial, una gran pasarela puede resultar más adecuada. Para una firma flamenca, Sevilla posee un ecosistema difícilmente sustituible.

Y para una pequeña marca que todavía no puede fabricar un pedido importante, quizá la primera necesidad ni siquiera sea desfilar.

Puede necesitar producción, financiación, distribución o estructura comercial.

Ese es precisamente uno de los problemas de hablar de la moda únicamente a través de sus pasarelas: vemos perfectamente el momento en que la colección aparece y mucho menos todo lo necesario para que llegue a una tienda.

El mapa real tiene varias capitales

Después de recorrer Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia, la conclusión provisional es bastante diferente de un ranking.

España dispone de varios centros profesionales especializados y cada uno puede ser relevante por razones distintas.

La pregunta ya no debería ser únicamente cuál es la pasarela más importante del país.

Deberíamos preguntar cuál tiene mayor capacidad mediática, cuál concentra más compradores, cuál genera más actividad B2B, cuál ofrece mayor proyección internacional, cuál resulta más eficiente para una pequeña firma y cuál consigue transformar mejor la visibilidad en negocio.

Solo entonces podremos construir una clasificación que diga algo realmente útil.

Y ahora toca mirar donde se compra

El siguiente capítulo nos llevará precisamente al ejemplo que mejor permite observar las dos caras del sistema.

Sobre una pasarela veremos colecciones, fotógrafos, modelos y comunicación. A pocos metros encontraremos marcas, producto, reuniones y compradores.

Barcelona Bridal Fashion Week nos permitirá plantear una pregunta que resume buena parte de esta investigación:

¿qué ocurre cuando detrás de una gran pasarela existe también una gran feria profesional?


Serie especial · La moda española después de la pasarela

Capítulo anterior:
Madrid es Moda: de complemento a alternativa

Próximo capítulo:
Barcelona Bridal Fashion Week: cuando detrás de la pasarela hay una feria


Archivo fotográfico y licencias editoriales:
FashionWeekGallery — fotografía de pasarela y archivo editorial

Fotografía y cobertura profesional:
Martin Esquivel Fotógrafo

📸 Crónicas de Pasarela · Team
Fotografía, pasarela, backstage y actualidad profesional de la moda.

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