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Italia busca cómo sostener al diseñador independiente más allá de la pasarela

Una colección puede emocionar durante unos minutos sobre una pasarela, conseguir fotografías magníficas, aparecer en prensa y generar conversación, pero ninguna de esas cosas garantiza por sí sola que la firma que está detrás consiga sobrevivir. En Italia, Camera Moda Fashion Trust y Vestiaire Collective acaban de poner sobre la mesa una iniciativa que permite mirar precisamente hacia esa parte menos visible de la industria.

Entre presentar una colección y construir una empresa capaz de producirla, distribuirla, protegerla y llevarla a otros mercados existe una distancia enorme que pocas veces se percibe desde las gradas de una Fashion Week. El desfile concentra toda nuestra atención durante unos minutos, mientras buena parte de aquello que decidirá el futuro de una firma comienza precisamente cuando las luces se apagan.

Camera Moda Fashion Trust y el futuro de la moda italiana

Es en ese terreno donde resulta interesante observar la iniciativa puesta en marcha por Camera Moda Fashion Trust y Vestiaire Collective. Ambas organizaciones han unido moda circular y financiación mediante la venta de una selección de accesorios de lujo procedentes de los armarios personales de los embajadores del Trust, destinando los ingresos obtenidos a las iniciativas con las que se apoya el crecimiento de diseñadores italianos independientes.

El valor de lo que ya existe para financiar lo que viene

Vista rápidamente, la operación podría parecer otra venta especial de piezas de lujo de segunda mano, pero quedarse únicamente con esa lectura dejaría fuera la parte verdaderamente interesante. La selección reúne más de sesenta accesorios procedentes de los armarios de alrededor de veinticinco embajadores de Camera Moda Fashion Trust, con piezas de firmas como Prada, Ferragamo, Valentino, Dolce & Gabbana y Miu Miu.

Hay bolsos, zapatos y piezas reconocibles de algunas de las grandes casas italianas que regresan al mercado para comenzar una segunda vida, pero esta vez el recorrido no termina en la compra. Los ingresos obtenidos se destinan a las iniciativas del Trust y, por tanto, a respaldar el crecimiento de una generación de firmas que todavía está intentando hacerse un sitio dentro de una industria extraordinariamente competitiva.

El planteamiento introduce una idea bastante sencilla y, al mismo tiempo, interesante: utilizar el valor que conserva la moda que ya existe para contribuir a financiar la que todavía está intentando construir su futuro. La circularidad deja así de aparecer solamente como un discurso relacionado con el consumo responsable y adquiere una dimensión económica mucho más concreta.

El verdadero problema comienza después del desfile

Sobre una pasarela vemos el resultado final de muchos meses de trabajo, pero rara vez vemos las cuentas que existen detrás. Crear una colección exige diseño, patronaje, tejidos, confección, pruebas, casting, comunicación y producción, además de una estructura comercial capaz de transformar una propuesta creativa en algo que pueda llegar al mercado. Cuando hablamos de una firma joven, buena parte de ese proceso se desarrolla con equipos pequeños y recursos que difícilmente pueden compararse con los de una gran casa.

Camera Moda Fashion Trust pone precisamente el foco en ese momento delicado, cuando el talento creativo necesita convertirse también en un proyecto empresarial. La organización, creada a finales de 2017 por Camera Nazionale della Moda Italiana y un grupo de filántropos, señala que desde entonces ha apoyado económicamente a 35 marcas independientes mediante diferentes proyectos, con aproximadamente 1,7 millones de euros de apoyo financiero, además del trabajo desarrollado mediante programas de mentoring y tutoring.

Conviene detenerse en este punto porque el dinero, aunque imprescindible, no resuelve por sí solo todos los problemas de una firma emergente. Los programas trabajan también cuestiones relacionadas con la internacionalización, la estrategia digital y multicanal, el merchandising o la protección de la propiedad intelectual, asuntos bastante alejados de la imagen romántica del diseñador dibujando una colección, pero absolutamente necesarios cuando ese diseñador pretende construir una empresa capaz de mantenerse durante varias temporadas.

¿Quién sostiene al diseñador cuando se apagan las luces?

Quizá sea una de las preguntas que deberíamos hacernos con mayor frecuencia cuando hablamos del futuro de la moda. Celebramos la aparición de nuevos nombres, entregamos premios al talento emergente y llenamos los programas de las Fashion Weeks con jóvenes creadores, pero después de esa primera exposición comienza una carrera mucho más larga en la que hacen falta financiación, clientes, distribución, conocimiento empresarial, comunicación y oportunidades reales para acceder a otros mercados.

Una pasarela puede abrir una puerta y proporcionar una visibilidad extraordinaria, pero no deberíamos confundir visibilidad con viabilidad. Las fotografías recorren medios y redes sociales durante días, algunas colecciones consiguen una repercusión considerable y determinados diseñadores comienzan a ser reconocidos, mientras detrás de esa exposición continúan existiendo proveedores, talleres, producción, salarios y decisiones empresariales que determinarán si habrá una colección siguiente.

Por eso resulta especialmente interesante que una organización nacida dentro del ecosistema de la moda italiana trate de construir mecanismos que continúen funcionando cuando el calendario oficial ha terminado. No se trata únicamente de descubrir talento y colocarlo durante unos minutos sobre una pasarela, sino de intentar que ese talento pueda desarrollar la estructura necesaria para crecer.

La circularidad convertida en una herramienta

La colaboración con Vestiaire Collective añade otra dimensión al proyecto. Las piezas seleccionadas ya existen, algunas pertenecen a líneas reconocibles de grandes casas y todas proceden de los armarios del grupo de embajadores de Camera Moda Fashion Trust. En lugar de permanecer guardadas, vuelven al mercado y el valor económico generado por esa segunda circulación se dirige hacia programas destinados a nuevas firmas.

Hay cierta coherencia en ese recorrido: una parte del patrimonio reciente de la industria contribuye a financiar a quienes intentan construir su futuro. Naturalmente, una venta de accesorios no puede resolver por sí sola los problemas estructurales a los que se enfrentan los diseñadores independientes, pero sí permite observar una manera diferente de conectar circularidad, financiación privada y desarrollo empresarial.

Milán antes de que comiencen los desfiles

La selección comenzó a estar disponible el 10 de septiembre, después de una presentación previa celebrada en Milán, coincidiendo con ese momento del año en el que la ciudad empieza a recuperar progresivamente el ritmo de la temporada internacional de moda. La proximidad de Milano Fashion Week hace especialmente oportuna la iniciativa porque durante estos días nuestra atención vuelve a concentrarse en calendarios, diseñadores, invitados, street style y desfiles, mientras una parte fundamental del futuro de la industria continúa decidiéndose lejos del foco.

Milán volverá a mostrar una maquinaria extraordinaria, desde las grandes casas internacionales hasta propuestas que todavía están construyendo su identidad y buscando espacio dentro del mercado. Sin embargo, quizá resulte tan importante observar quién consigue desfilar como preguntarnos quién dispondrá de las herramientas necesarias para continuar haciéndolo dentro de tres, cinco o diez temporadas.

La moda necesita algo más que descubrir talento

Durante años hemos aprendido a utilizar con demasiada facilidad expresiones como “nuevo talento” o “diseñador emergente”, hasta convertirlas casi en categorías permanentes. Sin embargo, un creador no debería permanecer indefinidamente emergiendo. En algún momento necesita consolidarse, vender, producir con cierta estabilidad, acceder a mercados internacionales y dejar de depender exclusivamente de convocatorias, premios o invitaciones puntuales para presentar su trabajo.

Ahí probablemente se encuentra la parte más interesante de lo que representa Camera Moda Fashion Trust: entender que apoyar a un diseñador significa acompañarlo también en aquello que sucede después de la creatividad. Una buena colección puede abrir muchas puertas, una buena pasarela puede conseguir que el sector mire durante unos minutos hacia una firma desconocida y una fotografía puede llevar ese trabajo alrededor del mundo, pero para lograr que el diseñador continúe allí cuando llegue la siguiente temporada hace falta algo bastante menos visible y, al mismo tiempo, mucho más determinante: construir una empresa capaz de sobrevivir.


Fuente: Camera Nazionale della Moda Italiana / Camera Moda Fashion Trust. Información y material de prensa recibidos por Crónicas de Pasarela.

Fotografía y archivo de pasarela

Las colecciones y coberturas fotográficas de pasarela pueden consultarse también en FashionWeekGallery, archivo editorial especializado en fotografía de Fashion Week y licencias editoriales.

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