La pasarela también termina con un saludo
Los errores que siguen cometiendo modelos y diseñadores en pasarela y que arruinan las mejores fotografías
Como fotógrafo de pasarela llevo muchos años trabajando en algunas de las principales semanas de la moda nacionales e internacionales. He aprendido a anticipar movimientos, a leer el ritmo de cada desfile y a capturar ese instante irrepetible que resume toda una colección. Pero hay algo que, lejos de mejorar, sigue repitiéndose con demasiada frecuencia.
Lo he vuelto a comprobar recientemente durante la Gran Canaria Swim Week 2026.
Cada vez son más las modelos que llegan al final de la pasarela mirando al suelo, cierran los ojos en el momento de la pose, no realizan la pausa final o encadenan varias poses consecutivas sin mantener ninguna el tiempo suficiente para que los fotógrafos podamos obtener una imagen limpia.Puede parecer un detalle sin importancia, pero no lo es.
Nuestro trabajo consiste en crear la imagen que después publicarán revistas, periódicos, agencias, diseñadores y marcas. Esa fotografía será, en muchos casos, el único recuerdo visual del desfile y la que acompañará la colección durante años.
Cuando una modelo mira al suelo, la fotografía pierde fuerza. Cuando cierra los ojos, esa imagen deja de ser válida. Si no se detiene al final de la pasarela, muchos fotógrafos simplemente no llegamos a realizar la fotografía principal. Y cuando cambia de pose continuamente, el resultado suele ser una secuencia de imágenes en transición, con movimientos incompletos que rara vez son publicables.
No se trata de posar para los fotógrafos. Se trata de entender que la pasarela es un trabajo en equipo. Diseñadores, estilistas, maquilladores, organización, modelos y fotógrafos perseguimos el mismo objetivo: mostrar la colección de la mejor manera posible.
Basta con mantener una pose firme durante unos segundos, mirar al frente, mantener los ojos abiertos y respetar esa pausa final que todos esperamos. Son gestos sencillos que marcan una enorme diferencia en el resultado.
Pero hay otro aspecto que me llama especialmente la atención y que también he observado con demasiada frecuencia.
El desfile no termina cuando sale la última modelo.
El desfile termina cuando el diseñador aparece para recibir el aplauso del público.
Y, sin embargo, cada vez veo a más diseñadores que apenas asoman por la pasarela, cruzan corriendo el escenario o, directamente, ni siquiera llegan hasta el final para saludar. En ocasiones me pregunto si será por timidez, por nervios o por la presión acumulada después de meses de trabajo. Sea cual sea la razón, es un error.
Ese momento pertenece al diseñador.
Es el instante en el que el público reconoce el esfuerzo de meses de trabajo, el equipo celebra el resultado y los medios obtenemos la fotografía que identifica la colección y a su creador.
No hay motivo para esconderse detrás del telón ni para atravesar la pasarela a toda velocidad.
El diseñador debe caminar hasta el final con la misma seguridad con la que ha presentado su colección, detenerse unos segundos, mirar al público, agradecer los aplausos y disfrutar de un momento que se ha ganado.
Como fotógrafo, puedo asegurar que esa imagen final tiene un enorme valor editorial. Es la fotografía que abre entrevistas, ilustra reportajes, acompaña las crónicas y, en muchas ocasiones, se convierte en la imagen más recordada de toda la presentación.
Un diseñador que no saluda al público pierde una oportunidad irrepetible de conectar con quienes han asistido a su desfile y con quienes conocerán su trabajo a través de las fotografías.
Siempre digo lo mismo porque es una realidad que muchos olvidan.
Un desfile dura apenas unos minutos.
Las fotografías permanecerán durante muchos años.
Y cuanto más fácil nos lo pongan modelos y diseñadores, mejor podremos contar su historia.
Todos los desfile de Gran Canaria Swim Week 2026

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